EL EVANGELISTA JUAN - ARTICULOS COMPAÑEROS - Centro de Estudios Espiritas Sin Fronteras

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EL EVANGELISTA JUAN

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Tags: ESPIRITISMO

El Evangelista Juan refleja la desgraciada situación que nos acontece, máxime cuando se repite, lamentablemente, con los trabajadores de la última hora: "Vino a los suyos pero los suyos no lo recibieron" (Juan 1: 11). Jesús dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre sino por Mí" (Juan 14: 6-9).

No todos los caminos llevan a Roma. Por otra parte, Roma, embriagada de sangre y placer, de odio y orgullo, asumió la infeliz posición de cruel perseguidora de Jesús. Él, pues, nuestro Maestro (el Maestro de maestros) es el único camino, y perfecto, para nuestra integración con Dios, para nuestra aproximación a Dios, es decir, para alcanzar nuestra perfección, nuestra liberación, la dicha eterna.

El cristianismo primitivo se tornó en catolicismo por los intereses mezquinos, por las ansias de poder, de personalismos embriagados por la vanidad, tergiversando la simplicidad del Evangelio. Cuando ese proceso de desfiguración del cristianismo alcanzó su cúspide, el Poder celeste, después de esperar 400 años, decidió poner fin a la gloria y la fuerza de la poderosa Roma imperial. Hoy sabemos que nos encontramos en una situación más crítica si cabe, en tanto los tiempos llegaron a su fin en sentido planetario. "No hay vuelta atrás", nos revela Becerra. Los Espíritus recalcitrantes en el mal serán expulsados. ¡Habría que meditar muchísimo más sobre nuestros actos!

A este respecto, nadie alegue ignorancia, pues el Maestro Divino nos advirtió claramente, hace más de dos mil años, que todo pecado y blasfemia serán perdonados al hombre, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada (léase Mateo 31:12). Hermosa tolerancia, porque representa la bondad y el bien, el Amor y la Justicia, sin connivencia con el error. Si no corrigiéramos el error correríamos el riesgo de perpetuarlo y que el mal prevaleciera. Desvirtuar, pues, el Espiritismo (tratando de enmendarle la plana a los Espíritus superiores) es un crimen que aboca a las más nefastas consecuencias. Recordar: "Los hijos de la iniquidad, empedernidos en el crimen y cristalizados en el orgullo, dejarán las fronteras fisiomagnéticas de la Tierra en aras de experiencias reformadoras que harán justicia" (Áureo/Hernani Sant’anna).

Como sabéis el Espiritismo es la tercera Revelación; revelación divina y obra de cooperación de los Espíritus desencarnados y encarnados. Tiene la característica singular de ser impersonal; primero, por no ser fruto de la revelación de un solo Espíritu; segundo, por ser la complementación natural, expresa y lógica de las dos primeras Revelaciones Divinas. Pero hay un tercer aspecto que, pienso, es el que no se entiende oportunamente y da origen a estas cuestiones desestabilizadoras. Dijo Kardec: el Espiritismo jamás dirá la última palabra. Pero, ¿acaso significa esto que no se dijeron todas las que se necesitaban decir para alcanzar el gran objeto, la misión propia del Espiritismo? Solamente siendo como es el Espiritismo (y no podemos caer en tópicos como que es kardeciano, porque o lo es, o no es Espiritismo) realizará la gran misión de transformar la Tierra de mundo de sufrimiento (de pruebas y expiaciones) a mundo de regeneración, en camino a las más altas expresiones de perfección cósmica. Esa misión de transformar el mundo es tarea del Espiritismo y la cumplirá; no con palabreríos inconsecuentes ni con triquiñuelas políticas ni utilización de fuerza, como sabemos, sino haciendo ver y entender a la humanidad la evidencia de las grandes leyes y de los grandes hechos de la vida, la inmortalidad del Espíritu, la justicia indefectible, el imperativo del amor.

Infinitamente superior a todas las ciencias limitadas (aún no ha sido superado en ninguno de sus principios) dispensa de laboratorios sofisticados y rígidos métodos empíricos para facilitar el progreso. Inmensamente más eficaz que todas las demás filosofías conocidas por el género humano, no se pierde en los devaneos de la inteligencia ni se limita a fenómenos materialmente verificables por medio de insuficientes raciocinios de lógica matemática. Incomparablemente más racional y eficiente que cualquier religión, exime del sacerdocio, altares, rituales y dogmatismos, porque actúa directamente sobre el entendimiento y el corazón de las persona; habla al alma de cada individuo e inscribe su imperio en la mente de cada ser.

Recurrimos al título de una obra de Herculano Pires para expresar la estupidez de nuestra inteligencia: no cabe duda, el Espiritismo es el gran desconocido. ¡Cuán poco lo comprendemos, qué poco hemos penetrado su esencia! En efecto, la Doctrina Espírita tiene la naturaleza de una revelación progresiva e incesante, su influencia será cada vez más específica y más amplia, en todos los sectores de la actividad humana, inspirando nuevos rumbos y motivaciones, suscitando nuevos pensamientos creativos y promoviendo el progreso. Pero ¿podéis decir dónde está su contribución? ¿Se ha logrado su objeto? Acaso, ¿hay una psicología espírita? ¿Tenemos, acaso, alguna pedagogía espírita, que antes necesita de una psicología espírita? Aún no hemos desarrollado, siquiera, las disciplinas, el conocimiento complementario a la propia filosofía espírita, que su propia esencia permite.

En el campo de la medicina, el Espiritismo está destinado a auxiliar a esta ciencia en el descubrimiento y entendimiento de que siendo el ser humano un complejo mento-físico-periespirítico, participa de la naturaleza de tres mundos distintos que se interpenetran e interactúan. Con relación a la especialidad psiquiátrica el Espiritismo, tal como es (ni una coma menos), está destinado a introducir profundas innovaciones, así como en las áreas de la psicología y el psicoanálisis, por no hablar del campo de la pediatría, de la biología, de la física, de la química, de la sociología, de la arqueología, de la geología, de la historia, de la astronomía entre tantas otras ciencias que su conocimiento sublimará. Y, si aún no hemos conseguido nada de nada, pues, solamente tenemos la filosofía espírita, ¿cómo pretendemos cambiar, "actualizar" el tratado filosófico por excelencia que es El Libro de los Espíritus, aquél que posibilitará toda la serie progresiva de ciencias constituidas a partir de su filosofía? Más claro: el Espiritismo, que es El Libro de los Espíritus (recordar que las demás obras son complementarias a ésta), no ha elaborado las ciencias que deben surgir a partir de él, que permite su filosofía, y, sin embargo, queremos corregir su fundamento. O no entiendo nada de filosofía y menos aún de Espiritismo, o bien estamos asistiendo a la más nefasta y perversa idolatría.





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