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MATERIALISMO Y PANTEÍSMO

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MATERIALISMO Y PANTEÍSMO


El materialismo es la filosofía según la cual, en el Universo no existe nada más allá de la materia, sea como causa o efecto. En el materialismo el fundamento único es la materia, increada y eterna, quiere decir, existente por ella misma, necesaria y suficiente, sin tener en cuenta para nada a Dios. Aquellos seguidores de esa doctrina, son filósofos, lo que viene a ser que estudian y reflexionan acerca de los conocimientos adquiridos mediante las experiencias objetivas, las realidades visibles y palpables. Ya han llegado hasta las realidades invisibles e impalpables, como pueden ser los átomos, las radiaciones, las vibraciones y las ondas a través del Universo. Pero hay una objeción muy importante, que para todo eso no aceptan más que a un substrato material sometido a las leyes ciegas, no emanadas de una Inteligencia creadora. Esa convención es muy antigua, comienza con los primeros filósofos griegos y se extiende por la Antigüedad Greco-Romana. A pesar de todos los atributos que Dios tiene, como infinita Justicia, Amor, Bondad, Misericordia, Justicia, etc., ellos no aceptan a un Dios creador, y se basan sólo en aquello que se puede ver, medir y pesar.
Con Tales de Mileto, como filósofo de la antigua Grecia, se puede decir que crea una enseñanza o doctrina, alrededor del siglo VI a.c. El materialismo de los primeros filósofos incluye características de todo el materialismo posterior. Podemos poner como ejemplo que la filosofía debe explicar todos los fenómenos, no por medio de mitos religiosos, sino por la observancia de la realidad.  Creen que la materia, increada e indestructible, es la sustancia de la que están compuestas todas las cosas. La creación y la destrucción de todas las cosas obedecen a una necesidad no sobrehumana, sino de forma natural, no al destino sino a las leyes físicas o materiales. También creen que la materia no es estática, sino que se encuentra en constante movimiento, cambiando constantemente. Hay que decir que el alma, según los materialistas, forma parte de la naturaleza y obedece a las mismas leyes que rigen su movimiento.
Para Tales la sustancia principal es el agua, para Anaxímenes es el aire y para Anaximandro la materia indeterminada. Ellos creen que todos los fenómenos de la naturaleza consisten en transformaciones del mismo principio material, sin ninguna intervención divina.
Para Anaxágoras la naturaleza está constituida por homomerias, unidades que contienen los elementos de todas las cosas. También Demócrito sostiene que el principio de todas las cosas son los átomos; no olvidemos que estos personajes vivieron antes de la venida de Jesús, y ya hablaban del átomo… La idea materialista reinante hasta el siglo XIII, existían en contra de las escuelas espiritualistas, sobre todo la platónica. Y otras que trataban de unir el materialismo con la teología, como la escuela de Aristóteles. Los filósofos materialistas que podemos también destacar son Diderot, Lamettrie, Holbach, Marx, Engels, entre otros.
Al extenso periodo que constituyo la Edad Media, el materialismo fue sufriendo algunas alteraciones, pero siempre negó la idea de un ser Creador. Algo asombroso es que, en el siglo XVIII, Julián Offroy de la Mettrie (1709 – 1751), se consideraba un filósofo sensualista, que afirmaba que el placer y el amor propio son los únicos criterios de la vida moral y, también, que los fenómenos psíquicos eran el resultado de alteraciones orgánicas en el cerebro y sistema nervioso. Y como ejemplo, aunque podríamos citar muchos más, es el de Paul Henri Dietrich (1723-1789), que consideraba al cristianismo como contrario a la razón y a la naturaleza. Negaba las ideas innatas, la existencia del alma y de Dios. Él ve en el comportamiento religioso un despotismo político. Ya en el siglo XIX, surge Kart Marx (1818 – 1883) y Friedrich Engels (1820 – 1895), el llamado materialismo histórico y dialéctico. Marxismo es la doctrina.
No hay nada peor que aquel que no quiere ver lo que es palpable y sólo creen en la materia, para ellos, los materialistas, el orden que existe en el Universo, sin embargo, irónicamente, aceptan un orden inteligente que existe sin una causa inteligente. Camille Flammarion en su obra “Dios en la Naturaleza”, dice: “Finalmente, ¿a qué se reduce la negación materialista? Si buscamos la esencia de las cosas notamos, de inmediato, que esas negaciones no pueden ser absolutas como pretenden. En lugar de llamar Dios a la dirección de las fuerzas, que rigen el mundo, los convencidos ateos dejan de nombrarlo y en vez de atribuir a un ser inteligente la inteligencia de esas fuerzas, se la otorgan a la materia misma. Niegan a Dios pero no pueden negar la fuerza. Parece totalmente absurda la creencia en que el Espíritu pudiera surgir en el cerebro humano y manifestarse en las leyes del universo, si no existiera desde toda la eternidad.”
No sólo el materialismo es el que niega a Dios y la existencia del Espíritu humano. Está el panteísmo. El panteísmo es una creencia o concepción del mundo y una doctrina filosófica según la cual el Universo, la naturaleza y Dios son equivalentes. La ley natural, la existencia y el universo (la suma de todo lo que fue, es y será) se representa por medio del concepto teológico de "Dios". La palabra está compuesta del término griego πᾶν (pan), que significa todo, y θεός (theos), que significa Dios; así se forma una frase que afirma: todo es Dios.Para los que siguen esa doctrina – entre ellos sobresale la mente vigorosa de Spinozza. Para ellos Dios, a pesar de el Ser Supremo, no es un ser distinto, pues lo consideran resultante de la reunión de todas las fuerzas, de todas las inteligencias del Universo. Esta doctrina no tiene ninguna consistencia que, si fuese verdadera derogaría todos los atributos de Dios. El panteísmo puede mostrar algunas variantes. Por un lado puede considerar a la realidad divina, como la única realidad verdadera y a ella se reduce el mundo; en este caso el mundo es concebido como proceso, emanación, desarrollo o manifestación de Dios.
Esta doctrina, comenta Allan Kardec, hace de Dios un ser material que a pesar de estar dotado de suprema inteligencia sería, en grande, lo que nosotros somos en pequeño.
Una carta escrita por el mismo Albert Einstein en 1954 (la cual fue incluida en el libro Albert Einstein: (The Human Side) dice:
Por supuesto era una mentira lo que se ha leído acerca de mis convicciones religiosas; una mentira que es repetida sistemáticamente. No creo en un Dios personal y no lo he negado nunca sino que lo he expresado claramente. Si hay algo en mí que pueda ser llamado religioso es la ilimitada admiración por la estructura del mundo, hasta donde nuestra ciencia puede revelarla. [...] No creo en la inmortalidad del individuo, y considero que la ética es de interés exclusivamente humano, sin ninguna autoridad sobrehumana sobre él.
Albert Einstein.” Y por último una cita de él: “La palabra Dios no es más que la expresión y el fruto de la debilidad humana, y la Biblia, una colección de honorables leyendas primitivas, las cuales, no obstante, son bastante pueriles.”





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