CENTRO DE ESTUDIOS ESPIRITAS SIN FRONTERAS - Centro de Estudios Espiritas Sin Fronteras

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Aquel que ejecuta, camina delante de  aquel que sabe. Emmanuel
Fe inquebrantable es la que puede mirar cara a cara a la razón en todas las épocas de la vida.
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Carlos Campetti

Bien venido a la página web del CEESF. Aquí puedes conocer a los trabajadores voluntarios que se dedican a mantener las diversas reuniones de este Centro.
Si quieres conocer el Espiritismo o profundizar el estudio de Él, partícipe de nuestros estudios, baje los libros y revistas que están disponibles y acompañe las noticias del movimiento espirita. Aquí estudiamos el Espiritismo conforme la codificación de Allan Kardec.
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LA CAÑA DE BAMBÚ
 
LA CAÑA DE  BAMBÚ
Del libro “Fijos los ojos en Jesús. La parábola del agua”
Narcea S.A. de ediciones. Madrid 2002, 2ª edición. Págs. 166-169

Había un precioso jardín que, nada más verlo, hacía soñar. Estaba allí, junto a la casa del Señor. La puerta, siempre abierta, era invitación silenciosa para todo aquel que deseara encontrar un momento de paz y de sosiego. El mismo Señor acudía todas las tardes a pasear por su jardín.
 
Siempre se fijaba, era inevitable, en un cañaveral en el que destacaba una preciosa caña de bambú plantada, con sus hermanas, en el centro de un rico conjunto de flores y plantas. Ella y sus compañeras ofrecían, en grupo, un espectáculo peculiar: daban sombra, eran la imagen de la fortaleza y de la grandiosidad de la creación. Ciertamente, entre todas las cañas hermanas, ella la hermosa caña, llamaba la atención por su esbeltez, altura y elegancia. Toda la gente pensaba que era la preferida del Señor. Le encantaba verla así: más alta, robusta y bella que las demás plantas. Era la más fuerte y recia ante los vientos invernales, e imperturbable ante los calores del verano. Pronto se dio cuenta de que, ella, la más destacada caña de bambú, era “especial” para el Señor.
 
Un día se acercó el Señor al jardín y, como siempre, fue a contemplar el hermoso conjunto que formaban las cañas hermanas. Con mucho amor, serenidad y firmeza le dijo a la más esbelta:
 
– Mi querida caña de bambú, te necesito
 
Ella no entendía que el Señor se hubiera dignado a dirigirse personalmente a ella. Tampoco comprendía por qué el Señor le había concedido el privilegio de decirle: “Te necesito”. Veía claramente que el Señor le hablaba con un amor especial. Por ello no le costó nada responder:
 
– Estoy en tu jardín, Señor, soy toda tuya, cuenta conmigo para lo que quieras.
 
El Señor escuchaba atentamente la respuesta disponible de la vigorosa caña de bambú. No esperaba otra cosa de su planta predilecta. Pero no quería precipitarse en su propuesta, no quería herirla, ni lastimarla. Deseaba proponerle su proyecto de amor, de tal manera, que ella lo pudiera aceptar con la misma ternura que él ponía en sus palabras. Lentamente, como si comunicara un misterio prosiguió:
 
– Es que, mi querida caña de bambú, para contar contigo tengo que arrancarte.
 
– ¿Arrancarme? ¿Hablas en serio? ¿Por qué me hiciste entonces la planta más bella de tu jardín? ¿Por qué me hiciste crecer junto a unas cañas hermanas?. Por favor, Señor, cualquier cosa menos esto .
 
El Señor, poniendo más ternura aún en sus palabras, con la serenidad que sólo viene del amor, no retiró la propuesta:
 
– Mi querida caña de bambú, si no te arranco no me servirás.
 
Quedaron un largo rato los dos en silencio. Parecía que no sabían qué decir. Hasta el viento detuvo su ímpetu respetando el misterio. Los pajarillos del jardín olvidaron su vuelo y su canto. Lentamente, muy lentamente, la caña de bambú inclinó sus preciosas ramas y hojas, y dijo con voz muy queda:
 
– Señor, si no puedes servirte de mí sin arrancarme, arráncame.
 
– Mi querida caña de bambú -añadió el Señor-, aún no te lo he dicho todo. Es necesario que te corte las hojas y las ramas.
 
– Señor, no me hagas eso. ¿Qué haré yo entonces en el jardín? Seré un ser ridículo.
 
Y otra vez le dijo el Señor:
 
– Si no te corto las hojas y las ramas no me servirás.
 
Entonces el sol, estremecido, se ocultó. Los pájaros huyeron del jardín pues temían el desenlace. Temblando, temblando, la caña de bambú decidida y abandonada sólo pudo decir estas palabras:
 
– Pues, córtamelas.
 
Continuó el Señor:
 
– Mi querida caña de bambú, todavía me queda algo que me cuesta mucho pedirte: tendré que partirte en dos y extraerte toda la savia. Sin eso no me servirás.
 
La caña de bambú ya no pudo articular palabra. Silenciosa y amorosamente abandonada, se echó en tierra, ofreciéndose totalmente a su Señor.
 
Así el Señor del jardín arrancó la caña de bambú, le cortó las hojas y las ramas, la partió en dos y le extrajo la savia.
 
Después la llevó junto a una fuente de agua fresca y cristalina, muy cercana a sus campos. Las plantas de aquellas tierras del Señor hacía tiempo se morían de sed, estando tan cerca del agua. Un pequeño roquedal impedía que el agua llegara a los campos. Con mucho cariño el Señor ató una punta de la caña de bambú a la fuente, y la otra la colocó en el campo. El agua que manaba de la fuente comenzó, poco a poco, a desplazarse hacia las tierras cercanas, también propiedad del Señor, a través de la caña de bambú.
 
El campo comenzó a humedecerse y reverdecer. Cuando llegó la primavera el Señor sembró arroz. Fueron pasando los días hasta que la semilla creció, y llegó el tiempo de la cosecha.
 
Y fue tan abundante que, con ella el Señor pudo alimentar a su pueblo.
 
Cuando la caña de bambú era alta y esbelta, la más bella de sus hermanas, vivía y crecía sólo para sí misma, hasta se autocomplacía en su elegancia y esbeltez.
 
Ahora, humilde y echada en el duro suelo del roquedal, se había convertido en prolongación de la fuente de vida que el Señor utilizaba para alimentar su casa y hacer fecundo su Reino.
 
¿Qué quieres que haga por ti?
 
Y tú, ¿qué estás dispuesto a hacer por mí?
 
 
Súplica personal para personalizar
 
Señor Jesús, concédeme el don espiritual de comprender bien quién eres para mí. La iluminación interior que necesito para ver cómo actúas en mí. Necesito comprender que estás en mí. Sólo Tú me puedes transformar. Me dejo en tus manos, sí, para que me modeles a imagen de tu amor.
 
Señor te abro la puerta de mi alma y de mi vida para que puedas “hacer de mí” una obra de tu amor. Que yo pueda experimentar que tu amor es fuerte como la muerte y como la vida.
 
Haz que sea capaz de ver, de mirar, de escuchar, de atender y oír tu voz y tu Palabra. Deseo sentir tu corazón junto al mío, tu mirada en mis ojos, tu presencia en mi vida, siempre en mi vida.
 
Te suplico que hagas por mí y en mí lo que te plazca. Sólo quiero responder a tu amor.
 
Y tú, dice el Señor, ¿qué estás dispuesto a hacer por mi?
 
Señor, Dios mío, todo, quiero vivir en ti, estoy dispuesto a dejarme en tus manos amorosas. Sólo deseo ser en ti y vivir siempre en tu amor. Nada más. Sólo deseo amar y dejarme amar por ti. Abandonarme en tu amor.
 
Estoy dispuesto a ser cada vez más pobre de alma, y más pobre en la vida. Para ello te suplico que tú me hagas pobre, y me concedas la humildad de María que, desde el silencio oculto de Nazareth, donde pronuncia su “fiat”, y a lo largo de toda su vida, acepta tu voluntad amorosamente, sencillamente, generosamente, gozosamente, con una alegría que no tiene fin.
 
Estoy dispuesto a compartir el misterio de entrega de Cristo; a sumergirme en Él, esconderme en Él, perderme en Él, fundirme en Él, desaparecer en Él para después poder ser su testigo entre mis hermanos. Y llevar su paz a los que me necesiten y a los hermanos que constituyen mi entorno fraterno o familiar, de quienes deseo sentirme humilde servidor.
 
Quiero estar disponible para vivir entre mis hermanos de modo que el perdón sea el centro de todo, junto con la paciencia, la pobreza, la presencia, la oración. Quiero vivir mi entrega de una manera cada vez más sencilla, y a la vez más clara, cada vez más callada, y al mismo tiempo más elocuente, más real, más viva, más concreta, más palpablemente significativa. Y sin pretensiones
 
Quiero pasar siempre desapercibido, que sólo tú seas el protagonista de todo en mí, sólo tu Palabra la que resuene en mis labios, sólo tu amor el que vibre en mi corazón, sólo tus gestos de ternura los que nazcan de mis manos.
 
Deseo ser disponible y ser digno de llevar contigo la cruz y hacer míos los sufrimientos. Quiero vivir en la actitud interior de quien desea ser una ofrenda de amor a tu gloria y para la salvación de todos, especialmente de los excluidos de la sociedad. Quiero estar plenamente disponible a la obra y a la acción del los Espíritu Superiores en mí. Que Él me selle con el sello de fuego del amor, que Él me purifique y me sane, que Él fortalezca lo que hay en mí de pobreza y de debilidad.
 
Estoy dispuesto a unirme al abandono y a la entrega incondicional de Cristo en las manos del Padre, viviendo siempre no sólo con el deseo de ofrecer lo que tengo y lo que soy, sino de hacer la donación total de mi propia vida con Él, por Él, en Él y como Él.
 
Quiero estar en condiciones de realizar el proyecto de Amor que Él tiene para mí y en mi vida. Quiero que Él encuentre en mí un lugar para su descanso, y que pueda convertir mi alma y mi vida en un ámbito de intimidad donde se ora sin interrupción. Estoy dispuesto a ser consciente de que el Padre vive y mora en mí, que el Señor Jesús, el Hijo, está en mí, y poder percibir la fuerza de la acción del Espíritu en mi alma y en mi vida. Ser templo de la Trinidad, morada de Dios donde todos, especialmente los más pobres y sencillos, los más débiles y pequeños; los enfermos, y los excluidos, los marginados y los olvidados de la sociedad; se puedan sentir acogidos como en su casa.
 
Estoy dispuesto a ser tu testigo y a comunicar tu luz y tu paz, tu alegría y tu gozo, tu esperanza y la gracia de tu amor. Estoy dispuesto a vivir siempre en tu voluntad. A querer solo lo que Tú quieres; a no querer lo que Tú no quieres y a quererlo todo tal y como Tú lo quieres.
 
Y finalmente, estoy dispuesto a reconocer mi pobreza y mi incapacidad de conseguir nada de todo esto, si Tú, Señor, no me concedes el don de tu gracia.                                                                                   DESCARGAR
 
EJERCICIO DE PROTECCIÓN PERSONAL E IRRADIACIÓN MENTAL
 
EJERCICIO DE PROTECCIÓN PERSONAL E IRRADIACIÓN MENTAL
Carlos Campetti

1º.   Haga una lectura de preparación del mensaje de El Evangelio Según el Espiritismo, de la serie Fuente Viva, del Evangelio por Emmanuel u otro libro que auxilie en la concentración y la elevación de las vibraciones.
 
2º. A continuación, haga una breve oración pidiendo la protección y el auxilio de Dios, de Jesús, y de los buenos Espíritus y/o de tu mentor espiritual.
 
3º.  Concéntrate, en un primer momento en la propia respiración, cuidando de inspirar lentamente, retener un poco la respiración, expirar lentamente y retener un poco el pulmón sin aire para repetir los mismos pasos durante todo el tiempo del ejercicio.
 
4º. Escucha posibles ruidos en el entorno, tomando consciencia de que ellos existen y afirmar para sí mismo que ellos no son importantes para el momento y, por tanto, serán eliminados uno a uno de tu atención.
 
5º. Vuelve nuevamente la atención a tu respiración (sin olvidar los cuatro movimientos de inspiración, retención, expiración y retención).
 
6º. Concentra el pensamiento en la punta de los dedos de los pies e imagina que ellos están quedando huecos por dentro, completamente relajados y oscuros, vacíos. Hacer lo mismo con los pies, tobillos, piernas hasta las rodillas y hacia arriba, quedando todo hueco por adentro, relajado, oscuro, vacío. Sigue pensando en los órganos internos hasta llegar al cuello. Concentra el pensamiento en los dedos de las manos, repitiendo la misma experiencia hasta que todo quede vacío hasta los hombros y suba hacia la cara, la boca, la nariz, los ojos, la frente, la parte de atrás de la cabeza, hasta lo alto.
 
7º.   En lo alto de tu cabeza está el centro de fuerza coronario, que hace la unión con los planos superiores de la vida. Ábrelo para recibir la luz que viene de lo más alto. Ve la luz que viene de Dios, de los planos superiores de la vida. Si no la ves, imagínala llegando hacia el centro de fuerza coronario. Esa luz divina ilumina tu centro de fuerza coronario y se esparce por toda la cabeza, todo el córtex cerebral, todo el cerebro, alcanzando la frente, donde ilumina tu centro de fuerza frontal que está entre los dos ojos un poco más arriba. La luz va iluminando los ojos, la nariz, la boca, toda la cara y la parte de atrás de la cabeza. Baja por el cuello, donde ilumina el centro de fuerza laríngeo, faríngeo. La luz sigue iluminando todo lo que estaba oscuro, bajando por los hombros, los brazos, los antebrazos, las manos, los dedos y se proyecta por las palmas de las manos y por las puntas de los dedos. En el cuello, sigue iluminando el pecho, los pulmones. En la altura del corazón ilumina el centro de fuerza cardiaco y sigue iluminando todos los demás órganos internos. En el bazo ilumina el centro de fuerza esplénico y en lo alto del estómago el centro de fuerza gástrico. Y sigue iluminando los riñones, la vejiga…, y, en la altura del pubis, ilumina el centro de fuerza genésico, siguiendo para iluminar las piernas, las rodillas hasta alcanzar los pies que también se iluminan, incluso los dedos. La luz se proyecta ahora por las plantas de los pies y por las puntas de los dedos de los pies.
 
8º. ¡Siente la luz! Ella ilumina los trillones de células de tus cuerpos físico y periespiritual. En el centro, de tu ser siente, percibe, ve que una luz brujulea ansiosa por el contacto con la luz divina. Es tu luz interna. Haz el esfuerzo de aproximarla a la luz divina. Déjala potenciarse en la luz divina. Une tu luz con la luz divina y ve cómo ella se expande, crece, se irradia, bañando todas tus células físicas y peri-espirituales.
 
9º. Ahora, tu luz, potenciada por la luz divina, se irradia hacia afuera por tus manos, pies, por la boca, la nariz, los oídos y todos los poros, formando a tu alrededor un escudo ovalado desde la altura de la cabeza hasta los pies. Ve como tu luz, potenciada por la luz divina fortalece ese escudo que puede ser alimentado todos días con la repetición del ejercicio o incluso durante el día, cuando sientas la necesidad, puedes elevar pensamientos y sentimientos poniéndolos en sintonía con los planos superiores de la vida, fortaleciendo ese escudo de luz.
 
10º. Ahora, piensa en un ser querido, sea familiar o no, alguna persona del trabajo, no importa la distancia que esté. Imagínala delante de ti y proyecta hacia ella un rayo de esa luz que está en tu entorno. Deséale salud, bienestar, felicidad. Percibe cómo el rayo de luz llega hacia esa persona y le alcanza el centro de fuerza coronario, penetrando toda su economía física y periespiritual, dándole un baño de luz.
 
11º.   Finalmente, ora agradeciendo por el amparo recibido y abre los ojos con tranquilidad retomado el contacto con el ambiente.
 
Como hemos dicho, este ejercicio puedes repetirlo diariamente, o semanalmente, como quieras.     DESCARGAR    AUDIO

Tened calma

“Jesús les dijo: – Haced que esos hombres se recuesten.”
(JUAN, 6:10.)

Este pasaje del Evangelio de Juan es de los más significativos. Sucede cuando la multitud de casi cinco mil personas tiene necesidad de pan, en el aislamiento de la naturaleza. Los discípulos están preocupados. Felipe afirma que doscientos denarios de plata no bastarían para atender a la dificultad imprevista. Andrés conduce ante el Maestro a un joven que traía consigo cinco panes de cebada y dos peces. Todos discuten. Pero Jesús recibe la migaja sin dudar de su preciosa significación y manda a que todos se recuesten, pide que haya orden, que se establezca la armonía. Y distribuye los recursos entre todos, maravillosamente. La grandeza de la lección es profunda. Los hombres hambrientos de paz reclaman la asistencia del Cristo. Hablan con Él, le suplican ayuda, aguardan sus manifestaciones. Sin embargo, no consiguen establecer el orden en sí mismos, para la recepción de los recursos celestes. Involucran a Jesús con sus imprecaciones, sus ansiedades locas y sus deseos criminales. Naturalmente se desesperan, cada vez más desorientados, porque no quieren oír la invitación a la calma, no se recuestan para que se haga el orden, persistiendo en mantener su propio desequilibrio. DESCARGAR

CONFERENCIA EN AUDIO DE CARLOS CAMPETTI.
CONFERENCIAS DEL MES DE ABRIL= CARMEN CARDONA - LA BIPOLARIDAD DEL SER HUMANO - MIGUEL VERA GALLEGO - EL CENTRO ESPIRITA Y LA ERA DE LA REGENERACION - VALLE GÁRCIA BERMEJO - ESPIRITISMO EN EL MUNDO ESPIRITUAL - MAMEN PELAYO - VIAJE AL INTERIOR.
La preparacion
 

 
A fin de ser preservado y mantenido, el cuerpo exige varios cuidados, desde la higiene a la conservación de las piezas que lo constituyen, sin lo que innumerables males le perturbarían el equilibrio, interrumpiendo su existencia. Así también el alma. Responsable por la organización somática, es la generadora de fuerzas que facultan la vida física, exigiendo, por consecuencia, atendimiento especial, sin lo que se le desarticularían los equipamientos sutiles, haciéndole tumbar en el desfallecimiento o en la alucinación con todos los perjuicios consecuentes de eso. De este modo, antes de cualquier actividad, al iniciarse y día, reserva algunos minutos para su sustentación. Haz una pequeña lectura de una página optimista y consoladora, que te fije clichés mentales positivos y agradables. Medita un poco en su contenido valioso, como imprimiéndolo en los cuadros delicados de la memoria, de modo que de él te impregnes, estableciendo una disposición favorable a las luchas que enfrentarás. Encierra esos minutos con una oración, a través de la cual intentes sintonizar con el pensamiento de la sabiduría universal, extrayendo inspiración y fuerzas en el amor de Dios. Equipado con estas energías, habrás atendido, en terapia preventiva, tu realidad eterna – el yo espiritual – pudiendo, entonces, partir para los primeros enfrentamientos de la experiencia de tu nuevo día

El primer desafIo
 
 
Dispuesto a olvidar el mal, dedicándote al bien, enfrentas el primer desafío. Incidente domestico ocurre envolviéndote emocionalmente. Tienes la impresión que todo el planeamiento para el día se deshace. Sientes los nervios estremecidos y estás a punto de aceptar la pugna. Silencia, pues, y actúa. El hábito de la discusión perniciosa se te instaló en el comportamiento y crees que no tienes fuerzas para superar el dañino acontecimiento. Recuerda que estás en un clima de efectos que viene de los días anteriores, cuando te dedicabas en las provocaciones, reaccionando en el mismo tono. Los familiares no saben de tus disposiciones nuevas y, porque están acostumbrados a las quejas y agresiones, preservan el ambiente perjudicial. En tu procedimiento de hombre nuevo necesitas del autocontrol, reconquistando a los familiares, que se sorprenderán con tu nueva filosofía de vida. Evita el primer desafío, diluye por anticipación y con sabiduría el malestar que él pueda generar. Este es el paso inicial para tu día feliz.

Al Amanecer
 

 
Día nuevo, oportunidad renovada. Cada amanecer representa divina concesión que no puedes ni debes desconsiderar.
Mantén, por tanto, actitud positiva en relación a los acontecimientos de deben ser enfrentados; optimismo delante de las ocurrencias que surgirán; valor en el enfrentamiento de las luchas naturales; recomienzo de tareas interrumpidas; ocasión de realizar el programa planeado. Cada amanecer es un convite sereno a la conquista de valores que parecen inalcanzables. A medida que el día avanza, aprovecha los minutos, sin prisa ni postergación del deber. No te aflijas ante el volumen de cosas y problemas que tienes por delante. Dirige cada acción a su finalidad especifica. Después de concluir un trabajo, inicia otro y, sin resentimiento de los acontecimientos desagradables, vuelve a la lección con disposición, avanzando, paso a paso, hasta el momento de la conclusión de los deberes planeados. No traigas del día precedente el resumen de las desdichas y de los enfados. Amaneciendo, comienza tu día con alegría renovada y sin pasado negativo, enriquecido por las experiencias que te constituirán un recurso valioso para la victoria que buscas.  


REFLEXIONES
 

Es una agradable sorpresa, cuando miro a mi alrededor y reconozco a un extraño a mi lado como una persona compleja, con problemas y virtudes iguales a los míos; un hermano, efectivamente. Normalmente pasamos el día con prisas sin considerar que a nuestro alrededor hay seres humanos con sentimientos y necesidades iguales a las nuestras; personas tan merecedoras de nuestra atención como alguien cercano, familiar, detentor de nuestros afectos. De ahí, surge la comprensión de pertenecer a algo mucho mayor, de formar parte de la sociedad propiamente dicha. Surge el sentido de responsabilidad y el entendimiento de que todas nuestras acciones y decisiones alcanzan, también, a las personas que nos rodean, aunque no convivamos con ellas directamente. Es tal la responsabilidad social, que sólo es adquirida cuando el ser humano logra dejar de hacer todo para sí mismo y empieza a hacer también para los demás.
 
Livia Campetti
Discurso de Camilo Flammarion en el sepelio de Kardec
2 abril de 1869.
Allan Kardec Murió el 31 de Marzo de 1869, y fue inhumado en entierro civil el 2 de abril, en el cementerio del Norte. Señores: Accediendo gustoso a la simpática invitación de los amigos del pensador laborioso, cuyo cuerpo terrestre yace en este momento a nuestros pies, recuerdo un triste día del mes de diciembre de 1865. Pronuncié entonces supremas palabras de despedida en la tumba del fundador de la Librería Académica, del honorable Didier, fue el colaborador convencido de Allan Kardec en la publicación de las obras fundamentales de una doctrina que le era querida, quien murió también de repente, como si el cielo hubiese deseado evitar a estos dos espíritus íntegros el embarazo filosófico de salir de esta vida por el camino diferente del vulgarmente seguido. Igual reflexión es aplicable a la muerte de nuestro antiguo colega Jobart, de Bruselas.    LEER MÁS
DEL LIBRO - MEMORIAS DE UN SUICIDA
Entre los numerosos espíritus de suicidas con quienes mantuve intercambio a través de las facultades mediumnidad que dispongo, uno se destacó por la asiduidad y simpatía con que siempre me honró, y, principalmente, por el nombre glorioso que dejó en la literatura de la lengua portuguesa, pues se trataba de un novelista fecundo y con talento, dueño de una cultura tan amplia que hasta hoy me pregunto la razón por la que me había distinguido con tanto afecto si yo, tan oscura, trayendo un bagaje intelectual reducidísimo, solamente poseía para ofrecer a su sabiduría, como instrumento, mi corazón respetuoso y la firmeza en la aceptación de la doctrina, ya que, por aquel tiempo, ni siquiera tenía una cultura doctrinaria aceptable. DESCARGAR
Yvonne Amaral Pereira
por el espíritus de “Camilo Cândido Botelho”
SOMOS LLAMADOS A SERVIR

El legislador, con la pluma, traza los decretos para regir al pueblo. El escritor utiliza el mismo instrumento y escribe libros que renuevan el pensamiento del mundo. Pero, no es sólo la pluma, la que, manejada por el hombre, consigue expresar la sabiduría, el arte y la belleza, en la vida. Una simple escoba hace la alegría de la limpieza, y sin limpieza, el administrador o el poeta no consiguen trabajar. El arado labra el suelo y traza líneas de las cuales surgirán el maíz, el arroz, la patata y el trigo, llenando los graneros. La azada grava surcos benditos en el suelo, con el fin de que la siembra progrese. El cepillo corrige la madera bruta, cooperando en la construcción del hogar. La ventana es un poema silencioso comunicándonos con la naturaleza externa; el lecho es un santuario horizontal, convidando al descanso. El mazo toma el hierro y lo transforma en preciosas utilidades. El plato recoge el alimento y nos sugiere la caridad. El molino recibe los granos y los convierte en el milagro de la harina. El barro despreciable, en las manos dedicadas del alfarero, en breve tiempo surge metamorfoseado en un precioso vaso. Todos los instrumentos de trabajo en el mundo, tanto como la pluma, concretan los ideales superiores, las aspiraciones del servicio y los impulsos nobles del Alma. Nadie suponga que, delante de Dios, los grandes hombres son solamente aquellos que usan la autoridad intelectual manifiesta. Cuando los políticos orientan y gobiernan, es el tejedor quien les abriga el cuerpo. Si los jueces se congregan en las mesas de paz y justicia, son los labradores quienes les ofrecen los recursos para comer. ¡Alabemos, pues, a la Inteligencia Divina, que dirige los intereses del mundo! Si cada árbol produce, según su especialidad, en beneficio de la prosperidad común, acordémonos de que todos somos llamados a servir, en la obra del Señor, de manera diferente. Cada trabajador, en su campo, será honrado por la cuota de bien que produzca, y cada siervo permanezca convencido de que el mayor homenaje susceptible de ser prestado por nosotros al Señor, es la correcta ejecución de nuestro deber, donde estuviéramos.
EN LOS DOMINIOS DE LA SOMBRA

En compacta asamblea del reino de las sombras, un poderoso soberano de las tinieblas, ante millares de falangistas de la miseria y de la ignorancia, explicaba el motivo de la gran reunión. El Espiritismo con Jesu s, aclarando la mente humana, perjudicaba los planes infernales. ¡En todas partes de la Tierra, las criaturas comenzaban a razonar menos superficialmente! Indagaban, con seguridad, en cuanto a los enigmas del sufrimiento y de la muerte y aprendí an, sin mayor dificultad, las lecciones de la Justicia Divina. Comprendí an sin cadenas dogma ticas las ensen anzas del Evangelio. Oraban con fervor. Meditaban en la reencarnacion y comenzaban a interpretar con mas inteligencia los deberes que le correspondí an en el planeta. Mucha gente se entregaba a los libros nobles, a la caridad y a la compasio n iluminando el paisaje surgí an amenazas... ¿Que hacer para conjurar el peligro? Y pidio a sus asesores que le presentasen sugestiones. Despues de algunos momentos de expectativa, se levanto el comandante de las legiones de la incredulidad y hablo : –Procuremos divulgar la creencia de que Dios no existe y que las criaturas vivientes esta n entregadas a las fuerzas crueles y fatales de la Naturaleza... Pero, el mayoral de las tinieblas, objeto , desencantado: –El argumento no sirve. Cuanto ma s avanza en los caminos de la inteligencia, ma s reconoce el hombre la Paternidad de Dios, siendo atraído inevitablemente hacia la fe ardiente y pura. Entonces, se levanto el orientador de las legiones de la vanidad y opino: –Esparciremos la noticia de que Jesu s nada tiene que ver con el Espiritismo, que las manifestaciones de los desencarnados se resumen a un caso fisiolo gico para las conclusiones de la Ciencia, y, desorientando a quienes profesan la Doctrina Renovadora, haremos que gocen la vida en el mundo, como mejor les parezca, sin ninguna obligacio n con el Evangelio y, así , seran acogidos en el tumulo, con las mismas lagunas morales que trajeron en la cuna... El rey de las sombras asintio , complacido: –Sí , esa ilusion ya fue muy importante, pero hay millares de personas despertando a la verdad, en la certeza de que las puertas del sepulcro no se abriran para los vivos de la Tierra, sin la intervencion de Jesùs. En ese punto, el director de las falanges de la discordia se puso de pie y exclamo : –Sabemos que la fuerza de los espíritus nace de las reuniones en que se congregan para la oracion y el aprendizaje de la Vida Espiritual, en las cuales entran en contacto con los Mensajeros de la Luz... Siendo así , soplaremos la cizaña entre los seguidores de esa bandera transformadora, exagerando la nocio n de su dignidad. Separe mosles unos de otros con el invencible baston de la maledicencia. Llamaremos en nuestro auxilio a los polemistas, a los discutidores, a los cargadores de la basura social, a los fiscales del projimo, y a los examinadores de las conciencias ajenas, para que sus templos se pueblen de heridas y amarguras incurables y, así , los hermanos de Cristo sabran detestarse los unos a los otros, con sonrisas en los labios, inutilizandose para las obras del bien. Sin embargo, el jefe satanico, considero : —Esa es una medida loable, pero necesitamos de una providencia de efecto ma s profundo, porque siempre aparece un día en que las peleas y desacuerdos terminan con los remedios de la humildad y con el socorro de la oracion. A esa altura, se irguio el conductor de las falanges del desorden y pondero : —Si el problema es de las reuniones, conseguiremos liquidarlo en tres tiempos. Buscaremos sugerir a los miembros de esas instituciones que el lugar de los conclaves es muy lejos, y no les conviene afrontar las sorpresas desagradables de la ví a publica. Haremos que el horario de las reuniones coincida con el lanzamiento de películas especiales o con festividades domesticas de fecha fija. Improvisaremos determinadas tentaciones para los compañeros que posean mayores deberes y responsabilidades junto a las asambleas, con el fin de que los principiantes no vayan a perseverar en el trabajo de su elevacion. Organizaremos dificultades para el transporte y atraeremos visitas afectuosas que lleguen en el momento exacto de la salida para los cultos espíritas cristianos. Haremos tumulto en el ambiente de los hogares, escondiendo abrigos y bolsas, carteras y llaves para que los creyentes se pongan de mal humor, desistiendo del servicio espiritual y desacreditando su propia fe. El soberano de las tinieblas mostro una gran satisfaccion en el semblante y añadio: —Sí , eso es un precioso trabajo de rutina que no podemos menospreciar. Entretanto, carecemos de un recurso diferente... El responsable de las falanges de la duda se levanto y dijo: –Las reuniones referidas son siempre ma s valiosas, con el auxilio de me diums competentes. Buscaremos, desalentarlos y dispersarlos, penetrando en la onda mental en la que se comunicara con los benefactores Celestes hacie ndoles creer que la palabra del Mas Alla es el resultado de un engaño de ellos mismos, obligandolos a sentirse mentirosos, payasos, embusteros y mistificadores, sin ninguna confianza en sí mismos, para que las asambleas se vean incapaces y desmoralizadas... El mentor del recinto aprobo la alegacion, pero considero: –Indiscutiblemente, el combate a los mediums no puede esmorecerse, pero necesitamos de una medida mas viva, mas penetrante... Fue entonces que el orientador de las falanges de, la pereza se levanto, tomo la palabra, y hablo , respetuoso: –Ilustre jefe, creo que la mejor medida sera recordar al pensamiento de todos los miembros de las agremiaciones espíritas que Dios existe, que Jesùs es el Guí a de la Humanidad, que el alma es inmortal, que la Justicia Divina es infalible, que la reencarnacion es una verdad incontestable, que la oración es una escalera solar, reuniendo a la Tierra con el Cielo... Pero el soberano de las sombras, entre el asombro y la ira, le corto la palabra, exclamando: ¿Adonde pretende llegar con semejantes afirmaciones? El comandante de los ejercitos perezosos añadio , sin perturbarse: —Sí , diremos que el Espiritismo con Jesus, pidiendo a las almas encarnadas que se regeneren, buscando el conocimiento superior y sirviendo a la caridad, es, de hecho, el derrotero de la luz, pero que hay tiempo suficiente para la redencion, que nadie necesita incomodarse, que las realizaciones edificantes no efectuadas en una existencia pueden ser atendidas en otras, que todo debe permanecer ahora como esta en lo íntimo de cada criatura en la carne, para ver como quedaran despues de la muerte, que la liberalidad del Señor es inconmensurable y que todos los servicios y reformas de la conciencia, marcados para hoy, pueden ser transferidos para mañana... De ese modo; tanto vale vivir en el Espiritismo como fuera de el, con fe o sin fe, porque el salario de inutilidad sera siempre el mismo... El rey de las sombras sonrio , feliz, y concordo: — ¡Oh! hasta que al fin descubrimos la solucion!... De todos los lados se oían risueñas exclamaciones: — ¡Bravo! ¡Muy bien! ¡Muy bien! El argumento del astuto conductor de las falanges de la inercia habí a vencido.
LA ÚLTIMA TENTACIÓN

Dicen  que  Jesús,  en  la  hora  extrema,  comenzó  a  procurar  a  los discípulos, en el seno de la agitada multitud que lo rodeada en el madero, en busca  de  una  mirada  amiga  en  la  que  pudiese  reconfortar  el  espíritu atribulado... Contempló, en silencio, la turba enfurecida. Fustigado por las vibraciones de odio y crueldad, como si debiera morir, sediento  y  en  llagas,  bajo  un montón  de  espinas,  comenzó  a  recordar  a  los amigos y seguidores de la víspera... ¿Dónde estarían sus lazos amorosos de Galilea?... Recordó el primer contacto con ¡os pescadores del lago, y lloró. La nostalgia le amargaba el corazón. ¿Por  qué  motivo  Simón  Pedro fuera  tan  frágil?  ¿Qué  hiciera  él,  Jesús, para merecer la negación del compañero a quien más se confiara? ¿Qué razones habrían llevado a Judas a olvidarlo? ¿Cómo  entregara,  así,  al  precio  de  míseras  monedas,  al  corazón  que  lo amaba tanto? ¿Dónde se refugiara Tiago, en cuya presencia tanto se complacía? Sintió profunda nostalgia por Felipe y Bartolomé, y deseó escucharlos. Rememoró  sus  conversaciones  con  Mateo  y  reflexionó  en  cuán  dulce sería poder abrazar al inteligente funcionario de Cafarnaúm en su pecho... De  reminiscencia  en  reminiscencia,  tuvo  hambre  de  la ternura  y confianza  de  los  niñitos  galileos  que  oían  su  palabra,  deslumbrados  y  felices, pero  los  niños  simples  y  humildes  que  lo  amaban  se  perdían,  ahora,  en  la distancia... Recordó a Zebedeo y suspiró por acogerse en su sencilla casa. Juan,  el  amigo  abnegado,  se  hallaba  allí  mismo,  en  terrible  decepción, pero necesitaba socorro para sustentar a María, la angustiada Madre, al pie de la cruz. El  Maestro  deseaba  a  alguien  que  lo  ayudase,  de  cerca,  en  cuyo  cariño consiguiese encontrar un apoyo y una esperanza... Fue  entonces  cuando  vio  levantarse,  de  entre  la  multitud  desvariada  y iega,  alguien,  que  él,  enseguida,  reconoció.  Era  el  mismo  Espíritu  perverso que lo tentara en el desierto, en el pináculo del templo y en la cima del monte.
El  Genio  de  la  Sombra,  con  el  rostro  enigmático,  se  acercó  a  él  y murmuró: _ ¡Maldice a tus amigos ingratos y te daré el reino del mundo! i Proclama la flaqueza de tus hermanos del ideal, con el fin de que la justicia te, reconozca la grandeza angélica y descenderás, triunfante, de la cruz!... Di que tus amigos son cobardes y duros, impasibles y traidores y te uniré a los poderosos de la Tierra para  que domines todas las conciencias. Tú sabes que, ante Dios, ellos no pasan de ser míseros desertores... Jesús  escuchó,  con  expresiva  mudez,  pero  el  llanto  le  manó  más intensamente de la mirada translúcida. –Sí–  pensaba,  –Pedro  me  negó,  pero  no  por  maldad.  La  fragilidad  del apóstol  podría  ser  comparada  a  la  ternura  de  un  olivo  naciente  que,  con  los días, se transforma en un troco robusto y noble desafiando la implacable visita de  los  años.  Judas  lo  entregara,  pero  no  por  mala  fe.  Se  ilusionara  con  la política de los fariseos y juzgara poder substituirlo con ventaja en los negocios del pueblo. Encontró,  en  lo  íntimo  del  alma,  la  necesaria  justificación  para  todos  y parecía esforzarse por decir lo que le subía al corazón. Ansioso,  el  Espíritu  de  las  Tinieblas,  aguardaba  su  pronunciamiento, pero el Cordero de Dios, fijando sus ojos en el cielo inflamado de luz, rogó en tono inolvidable: ¡Perdónalos,  Padre! ¡Ellos  no  saben  lo  que  hacen!...  El  Príncipe  de  las Sombras se retiró apresurado. Pero  en  ese  instante,  en  vez  de  detenerse  en  la  contemplación  de Jerusalén  dominada  por  la  impiedad  y  la  locura,  el  Señor  notó  que  el firmamento se rasgara, de arriba a abajo, y vio que los ángeles iban y venían, tejiendo de estrellas y flores el camino que lo conduciría al Trono Celeste. Una paz indefinible y soberana se le estampó en el semblante. El  maestro  venció  la  última  tentación  y  seguiría,  ahora,  radiante  y victorioso, para la claridad sublime de la resurrección eterna.





Su nombre era Fleming, y era un granjero escocés pobre. Un día, mientras intentaba ganarse la vida para su familia, oyó un lamento pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano. Dejó caer sus herramientas y corrió al pantano. Allí encontró hasta la cintura en el estiércol húmedo y negro a un muchacho aterrado, gritando y esforzándose por liberarse. El granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría ser una lenta y espantosa muerte. Al día siguiente, llegó un carruaje elegante a la granja. Un noble, elegantemente vestido, salió y se presentó como el padre del muchacho al que el granjero Fleming había ayudado. "Yo quiero recompensarlo", dijo el noble. "Usted salvó la vida de mi hijo". No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice", contestó el granjero escocés. En ese momento, el hijo del granjero vino a la puerta de la cabaña. "¿Es su hijo?" preguntó el noble. "Sí", contestó el granjero orgullosamente. - Le propongo hacer un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el mismo nivel de educación que mi hijo disfrutará. Si el muchacho se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta convertirse en el hombre del que nosotros dos estaremos orgullosos". Y el granjero aceptó. El hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas y, al tiempo, se graduó en la Escuela Médica del St. Mary's Hospital en Londres, siguió hasta darse a conocer en el mundo como el renombrado Dr. Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina. Años después, el hijo del mismo noble que fue salvado del Pantano enfermó de neumonía... ¿Qué salvó su vida esta vez? .... ¡La penicilina! ¿Y saben cuál era el nombre del noble?: Sir Randolph Churchill. ¿Y el nombre de su hijo? ¡Sir Winston Churchill! Alguien dijo una vez: "Lo que va, regresa multiplicado" Así que Trabaja como si no necesitaras el dinero. Ama como si nunca hubieses sido herido. Baila como si nadie estuviera mirando. Canta como si nadie escuchara. Vive como si fuera el Cielo en la Tierra. Esta es la Semana Internacional de la Amistad. Retransmítelo y alégrale el día a alguien, Sonríe, Tienes AMIGOS?
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